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Desdecorar es el Nuevo Decorar

Cualquier persona que se haya mudado sabe que hay más cosas en casa de las que parecería. Y “cosas” abarca una lista tan larga de subcategorías que estresa sólo de pensarlo. Lo que en realidad estresa es sostener las excusas para conservar la mayoría de estas cosas, cuando en realidad le das megusta a imágenes de casas diáfanas en donde todo lo que se ve tiene un sentido.

Probablemente te sobre en casa más de lo que te falta para que tu salón se parezca a los que amas en Instagram. Si te atreves a hacer la prueba, empieza por esta lista de esas excusas, a ver si te suenan:

1 – (Falso) valor sentimental

Primero lo más difícil, sí. Así sin conocerte te aseguro que odias más de la mitad de lo que conservas por su valor sentimental. El truco está en reconocer ese día en el que te despiertas con más lucidez emocional, más optimismo y en general con más ganas de vivir que de dejar una pila de objetos inútiles a tus hijos(?) para que te maldigan post mortem. Ese día pisa a fondo y regala, dona, lleva a la tienda de segunda mano, tira a la basura, al fuego, pero no lo pienses mucho ni apartes para luego. Aprovecha ese día porque esa inspiración no es permanente, y cuando pase tampoco te arrepentirás. Curioso y real.

2 – Era de alguien más, y quedó

Ni lo escogiste, ni lo soñaste. Sólo era lo que había. Claro que no está mal conformarse, ¿pero hasta qué punto? Yendo a lo práctico y sin filosofar esquivando la culpa y lo que se entiende como correcto, tú sabes bien de qué objetos estoy hablando. Pásaselos a alguien que los quiera más, que no sepa ni de quién eran, que los sienta nuevos. O ya déjalo en el contenedor si ves que tiene edad como para jubilarse.

3 – Es un regalo (que no estaba en tu lista de deseos)

“Si quieres puedes cambiarlo”. Y tú piensas más en devolverlo y gastarte el dinero en billetes de lotería. Pero sin ir tan lejos, hay regalos que están muy bien en su (breve) momento. Por ejemplo, hay personas que adoran regalar objetos hechos por ellas mismas. Debe de ser el ejemplo más doloroso. ¡Normalicemos re-regalar objetos, y que vuelvan a alegrar momentos inolvidables!… Bla. Lo que a ti te importa es sacártelos de encima, y guardarles menos resentimiento a tus amigos y parientes, que no es poca cosa.

4 – A la espera de ser útil

Alerta spoiler: ese momento no llegará nunca, o no recordarás que tienes ese objeto para entonces. Y no hace falta decir más.

5 – Alguna vez tuvo sentido

Pero ya no lo tiene. Asúmelo. Has cambiado, tu vida ha cambiado, pero ese objeto sigue ahí. A no ser que te sirva de referencia e inspiración, para recordar de dónde vienes Hazle sitio a lo que se parece más a ti ahora.

Para desdecorar es necesario perderle el miedo a los espacios vacíos, que también tienen sentido. Puedes confiar en que luego de quitar lo que sobra, verás tus ambientes de otra manera, y ya decidirás con qué convives, con más libertad.

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Grandmillennial: la casa de tu abuela es tendencia

Quizás cansadas de lo – muchas veces – impersonal del minimalismo instagrameable, las nuevas generaciones están dando un giro inesperado a sus preferencias en interiorismo. El estilo grandmillennial es la tendencia que ha devuelto a los hogares aquellos detalles acogedores de las casas de nuestras abuelas, no sin antes pasarlos por túnel del tiempo y cargarlos de carácter 2020.

El resultado es ecléctico, luminoso, no siempre reñido con el minimalismo (qué está aún bajo la piel), adorable y hasta un poco nostálgico. Tendrás más ganas de adoptar un perro, y un gatito, de suscribirte a un delivery de flores frescas, y hasta de hornear algún pastel para recibir a tus amigos… Detente. Alcanza con un ambientador con notas de vainilla y flores blancas.

Algunas claves para que crees tu versión de esta tendencia:

Flores, por supuesto

En estampados, cuadros, empapelados, adornos y en sus propios floreros, las flores son casi inevitables para conseguir este estilo de interiorismo. Prueba incluso superponerlas entre sí o combinarlas con otras estampas. No tengas miedo a empalagar, que ahora tienes la excusa de que es tendencia.

Colecciones y figurines

Aquellas típicas paredes con platos -sello del estilo-, figuras de animales, colecciones caprichosas de estatuillas, piezas de porcelana china, todo este arsenal decorativo vuelve a ser titular. Así que desempolva, restaura y lúcelo sin pudor.

Ilustraciones vintage de plantas y animales

Ya sea que elijas una ilustración llena de detalles para ocupar un lugar protagónico, que dispongas una colección de piezas del mismo estilo, o que las combines con fotos personales e incluso diseños modernos y abstractos, estos cuadros botánicos y de aves darán la terminación perfecta al ambiente grandmillennial de autor que crearás en casa.

Para aflojar: Blanco

A todo esto, es importante definir el límite entre la decoración de la auténtica casa de tu abuela y la tuya. Una buena forma es alivianando el ambiente con blancos puros. Pueden estar dados en objetos, muebles y textiles, de carácter minimalista o clásicos, pero radiantes. Y con muchísimo cuidado de no pasarte a la decoración navideña, prueba de agregar detalles dorados de contraste.

Mucho más acogedor que el minimalismo instalado, y sin ser más difícil de lograr, el grandmillennial es un estilo para adoptar temprano. Empieza inspirándote con los cuadros disponibles en nuestra tienda:

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Inspo: Mi ventana al Río

El horizonte del Río de la Plata fue la vista que acompañó muchísimas de mis vivencias, desde niña. Un paisaje minimalista que puede cambiar totalmente en cuestión de segundos.

Ahora estando lejos de esa ventana, siento tan asimilados esos colores y movimientos, que ni los echo de menos. Están en todo lo que hago.